por Manuel Arija

info@lamanofest.com Empiezas como actor de teatro y tenías una compañía llamada “Sexpeare”, ¿cómo llegas al rodaje de Tesis? Llegué a Madrid con 19 años y me metí en la escuela. Hice las pruebas de acceso, aprobé y empecé a estudiar en la RESAD. Entré en octubre del 94 y en el agosto del 95 estábamos rodando Tesis. Yo había hecho algo de café teatro pero como técnico de la compañía “Sexpeare” no como actor. ¿Tenías claro que querías dedicarte al cine cuando viniste a Madrid? Yo estudié interpretación. Mi meta era acabar la carrera y, mientras tanto, iba haciendo castings e intentaba buscarme la vida haciendo algo de teatro. La tele y el cine eran un poco la utopía. (Pausa) Justo pasó al revés…porque lo que, profesionalmente, comencé a hacer en teatro era colocar luces y sonido a “Sexpeare” cuando hacíamos café teatro. Luego pasé a hacer sketches y monólogos cortitos y en poco tiempo me cogieron en la película de Tesis. He oído que tuviste que hacer dos pruebas para la película, ¿cómo fue el casting de Tesis? La primera fue una mierda (entre risas) porque estaba muy nervioso, y a parte, todo esto fue a través de Carlos, que estudiaba dirección y que es amigo de Alejandro (Amenabar) y de Mateo (Gil). Carlos contactó conmigo a través de amigos en común y me dijo “oye, tengo un amigo que va a hacer su primera peli. Se llama Alejandro Amenábar. Ha hecho ya tres o cuatro cortos” y estaba buscando a un tío que tuviera unas pintas concretas y yo... Yo tenía esas pintas por aquel entonces. En ese momento, me había dejado el pelo largo y la perilla y se alinearon los astros. Fue todo por las pintas (risas) y me ofrefieron pasarme una separata para prepararme el papel. Yo estaba alucinando, acepté encantado y cuando se fue, le pregunté a los compañeros con los que estaba, qué era eso de una separata. No tenía ni idea de lo que era eso. Y me dijeron, “sí hombre, cuando te dan una parte del guión…” y me lo estudié a conciencia con mi dicción de teatro perfecta. Llego a la primera prueba y estaba de los nervios. Nunca había hecho un casting y estaban allí Alejandro, Mateo y Carlos junto a Nieves Herranz que me daba la réplica. Fue un desastre, me salió fatal, todo muy redicho. Quise poner en práctica todo lo que había aprendido ese año en la escuela y me salió fatal. Carlos consiguió que Alejandro me hiciera otra prueba, que me diera otra oportunidad porque me conocía me había visto en la escuela, y bueno, me llamó para decirme que Alejandro me haría otra prueba. La siguiente vez, cuando quedé con él, quise hablar más sobre el personaje, al fin y al cabo sólo tenía la separata. Nos fuimos a tomar una cerveza al “Pepe Botella” y me presentó a Sergio, un amigo suyo en el que está basado el personaje, y claro…empecé a ver que Sergio era un chico que hablaba muy rápido y comprendí cómo quería enfocarlo. A finales de mayo, casi junio, terminando el curso hablé con mi profesor de dicción de la escuela y le pedí ayuda y le expliqué como era el personaje. Así que hice la segunda prueba teniendo de modelo a Sergio y salió muchísimo mejor. ¿Cuándo conseguiste el papel? Alejandro, a posteriori, me dijo que en la primera prueba era como que se me entendía demasiado todo lo que decía y que tenía mucha dicción teatral y, la segunda prueba se la enseña a José Luis Cuerda y dijo que no se me entendía nada. Para Alejandro había pegado una evolución y se la jugó por mí porque había notado mucho el cambio. Eduardo (Noriega) ya estaba dentro como Bosco y faltaba el personaje de Ángela, para ese personaje buscaban un cabeza de cartel. Estuve llamando casi todo el mes de junio a Alejandro cada semana por si sabía algo y, en ese momento, estaban centrados buscando al personaje de Ángela. A mí no me confirmaron si me quedaba el papel de Chema o no hasta que no consiguieron a Ana (Torrent). Y un día me llama Alejandro y me dice que al día siguiente me confirma si estoy o no estoy en la peli. ¿Y te llamó? En ese momento yo estaba en Alicante y me llama para decirme “el papel es tuyo, quedamos la semana que viene”. Así que arranqué a Madrid y comenzamos a ensayar. ¿Cuánto tiempo tuvisteis de ensayos?¿Cuál era la metodología de los ensayos? Estuvimos un mes y medio. Todo julio y parte de agosto. Yo ensayaba todo, absolutamente todo, porque era el que tenía menos experiencia, era por así decir, el novato. Nunca me había puesto delante de una cámara excepto en bodas, bautizos y comuniones familiares (risas). Los ensayos fueron muy exhaustivos. ¿Y cómo fue el rodaje y tú relación con el resto del equipo? Lo recuerdo todo con muchísima intensidad. Íbamos muy deprisa pero con control. Todos los jefes de equipo entraban por cooperativa con la peli y, a parte, era un lujazo porque Alejandro lo tenía todo muy claro. El único momento en el que notabas que Alejandro estaba un poco más tenso, el único gesto que lo hacía más evidente era cuando levantaba los brazos y se ponía las manos cruzadas detrás de la cabeza. Todos jugaban a favor de la obra y eso era maravilloso. Eduardo y yo, nos conocíamos de la escuela y luego al conocer a Ana, enseguida hicimos buenas migas fue todo genial. Yo iba con mucha seguridad. En pocas películas he estado tan seguro y eso que iba de los nervios al principio. El primer día, por ejemplo, fue terrible pero cuando ves que va saliendo todo y que casi siempre salía todo en una toma y hacíamos una segunda por seguridad. Estaba muy ensayado y en rodaje podíamos permitirnos el lujo de matizar y con Alejandro había mucha comunicación. Después de esto llega tu gran momento en el 96 ganas un Goya a Mejor actor revelación. ¿Cómo lo viviste? El primer sorprendido fui yo, te lo aseguro. A mí me costó gestionar todo ese año porque en agosto hicimos la peli, se terminó, tuve 2-3 semanas de vacaciones y en octubre seguí estudiando. Desconecté de la peli, aunque de vez en cuando te llamaban para hacer alguna entrevista, pero yo seguía con mi vida. Y de repente se estrena la peli, la selecciona la Berlinale y empieza a funcionar. La película gana 7 Goyas y se volvió a reestrenar en muchos cines y ahí fue cuando se hizo popularmente conocida. La gala de los Goya fue un sábado y el lunes de vuelta a la escuela. Cuando llegué todos dándome la enhorabuena y eso fue lo que más me costó gestionar toda esta historia, porque yo me preguntaba porqué a mí si había compañeros en mi escuela en tercer curso que eran mejores actores que yo. Bueno, son cosas que piensas en ese momento y dices pues la suerte de estar en el momento oportuno, en el lugar oportuno y con las pintas oportunas. Esto tuvo que cambiarte la vida. ¿Cómo fue a partir de entonces? Yo seguí estudiando y afortunadamente al verano siguiente rodé “El tiempo y la felicidad” y arranqué otra vez el curso. Y luego ya, a mitad de curso me salió “Abre los ojos” e “Insomnio”. “Los amantes del círculo polar” vino después también. Me dí de baja en la escuela porque no tenía sentido interrumpir los estudios constantemente y comencé a currar pensando en retomarlo de nuevo cuando tuviese más tiempo. Y a partir de ahí, seguí trabajando. ¿Cómo fue que te llamase Almodóvar? Fue muy fuerte. Primero hice “El amante menguante”, una escena dentro de la película “Hable con ella”. Fue muy divertido. Era trabajar en un código del siglo pasado y al no haber sonido, él me decía cosas en alto y yo las hacía y añadía algo, luego él decía algo más y así era como jugar al ping-pong; añadiendo matices a la interpretación. Tú crees que la gente te sigue recordando por el papel de Chema en Tesis. Sí, un montón. Después de 20 años me siguen recordando por la película. Es un personaje que marcó muchísimo. Chema y el personaje que hice en “Los amantes del círculo polar” son los dos personajes por los que más me reconocen. Pregunta obligada, ¿has vuelto a ver la película de Tesis? No, hace mucho que no la he visto, entre otras cosas, me da mucha vergüenza. Alguna vez que haya visto un trozo, o por la tele, que la emiten bastante a menudo, siempre alguien me llama o me manda mensaje diciéndome que vaya pelazo tenía (risas). Pero bueno, hace muchísimo que no la veo del tirón. ¿Y te acuerdas la sensación que tuviste? Recuerdo que la vi con los colegas y me daba mucha vergüenza porque siempre hay un pudor personal que no puedo explicar. ¿Cómo te preparaste el papel de Chema? Tenía un referente clarísimo, Sergio. Y de hecho, me acuerdo que estaba muy preocupado como actor que estaba empezando. Quería hacer el personaje, que no me viesen a mí, que no me reconocieran y vieran a Chema. Recuerdo que el día del estreno vino un autobús de Alicante con todos mis amigos. Y al salir les pregunté “pero, ¿me veis a mi o veis al personaje?”; y ellos respondieron “eres tú, colega. Eres tú”. Y luego, en la fiesta, se me acercaron muchos amigos de Sergio y me dijeron “lo has clavado, es que es él”. Luego acabas razonando que Chema es una mezcla de Sergio y Fele, y entendí que esto será así siempre. Habrá personajes que no tendrán nada que ver conmigo y otros que se me parecerán y haya algo de mí en ellos. ¿Te llegaste a documentar sobre el tipo de películas snuff de las que se habla en Tesis? No, nada. Yo le pregunté a Alejandro si veía que tenía que hacerlo y me dijo que no era necesario. Que, incluso, a él le habían ofrecido ver una snuff movie y dijo que no. Y yo pensé, si él dijo que no, yo no tengo necesidad. vA mí siempre me ha gustado el cine gore y el personaje consume mucho de ese cine, pero no de ese tipo. De hecho en la peli, creo recordar al principio de la película cuando estábamos Ángela y yo viendo una peli snuff, diciendo “esto es real”, es como que era la primera vez que lo veía. Era jugar a esa historia. Sí, veía películas gore y me metía en una página web que tenía vídeos de accidentes de coche, autopsias,… Y sí estuve buceando pero no pasé de ahí. Se suponía que mi personaje era un tío que estaba pasado de vueltas de todo eso y lo tenía muy superado, por eso le sorprende aunque no tanto como a ella. A ella le da morbo y aunque se tapa mira de reojo pero él se queda pegado a la tele y bueno, también eso forma parte de lo que me preparé durante los ensayos. Me preparé el personaje como nunca… mes y medio(risas). Y también con “La mala educación” y para “Los amantes del círculo polar” estuvimos ensayando como un mes. Tu trayectoria es muy amplia. Llevas más de 60 películas a tus espaldas. ¿Cómo lo haces? ¿Sí? (risas). Yo no las he contado. Realmente, he hecho más secundarios que protagonistas pero yo lo que quiero es actuar, interpretar. Hay secundarios que, a veces, molan más que algún prota y bueno, es lo que me gusta hacer y disfruto siendo actor. Además de Tesis, ¿cuál es una de tus películas más especiales, que más te haya marcado en tu carrera? Yo creo que “Los amantes (del círculo polar)”, y luego trabajar con Pedro también fue maravilloso. Y otra película, que por aquí pasó sin pena ni gloria, titulada “Carmo” de Murilo Pasta en la que interpreto a un parapléjico, contrabandista que va con una pick-up adaptada por una de las carreteras más peligrosas de toda Sudamérica: la zona de la triple frontera –Brasil, Paraguay y Bolivia-. Todo rodado en Brasil y fue una experiencia alucinante. Además de hacer de un personaje parapléjico, que fue todo un reto. Muchas gracias por concedernos esta entrevista para la IV edición de La Mano.